Relaciones Tóxicas

Cómo identificar una relación tóxica

Hoy en día, es muy común decir que una relación es tóxica, se da dentro del contexto de relación de pareja, cuando se trata de hacerle ver a alguien que una persona esta siendo controladora, o simplemente no es ella misma cuando esta con esa pareja; sin embargo esa frase va más allá de solo ser entre una relación de pareja

Congost (2014), en su libro “Quien te quiere, no te hará llorar”, realiza una descripción de las 4 patas de la relación, dentro de los cuales describe el deseo, la confianza, el cuidado y los valores. Este libro me enseñó que para identificar una relación saludable basta con ser conscientes de la estabilidad emocional que manifesta dicha relación.  

Para empezar, definamos con exactitud a que me refiero con estabilidad emocional: partiendo de la teoría de los 5 grandes (Golbert, 1993), quien la define, como la habilidad que una persona tiene, para sentirse y mantenerse equilibrada ante una situación negativa o desagradable.

Lo anterior, describe como una persona puede desarrollar relaciones tóxicas (no siendo necesariamente una relación de pareja), es decir, podemos encontrarnos en relaciones de amistad, familia, trabajo o grupo social, con los cuales podemos generar ambientes desagrables, que pongan en un estado de desequilibrio nuestras emociones; con lo anterior y en mi experiencia profesional, la mayor parte de los pacientes que han llegado a sesión conmigo, son el resultado de muchos desequilibrios desarrollados en sus contextos sociales con otras personas. A lo largo de su vida, se involucran en relaciones amistosas, que si bien al principio los hacen sentir cómodos e integrados… a lo largo del tiempo y con mayor intesidad de involucrar lazos afectivos (fraterno, filos y/o eros),  estas relaciones comienzan a ser determinantes en el desarrollo psicosocial del individuo. 

Muchas teorías psicológicas mencionan que el ser humano desde la adolescencia se va forjando la personalidad, no obstante dicha formación, no solo esta forjada por la relación con los padres o por su contexto familiar, también aquí podemos identificar que las relaciones filos (amistad), son un pilar importante para dicho desarrollo, ya que comenzamos a formarnos por medio de modelos que hoy en día podemos ver en las redes sociales, series de televisión, etc.  Y es aquí la parte en donde los padres en muchas ocasiones pierden el control total del adolescente, debido a que comienza su intención de autonomía y elección de lo que le gusta hacer.

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De adultos podemos identificar que muchas personas suelen manejar su personalidad de una forma adaptativa, es decir, que se amoldan a lo que ven en su contexto inmediato y es aquí donde vemos que son de una forma en la escuela, de otra un tanto diferente en el trabajo, ni que decir en casa, con la pareja y los diferentes grupos de amigos que se generen a lo largo de su vida. Si bien esto de la adaptación es producto de una habilidad nata del individuo, es importante considerar un factor esencial, las emociones.  

Si partimos de lo anterior, donde podemos ver que un individuo se adapta a un contexto en el que se desenvuelve y drásticamente se adapta a otro, podemos decir que es una ¿habilidad? No estaría del todo convencida, debido a que precisamente esto hace que a nivel emocional tengamos un desequilibrio y por ende le damos permiso a las personas (pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo) a tener completo dominio de la estabilidad emocional y por ende, sin la otra persona tener intención, se vuelve tóxica desde el momento en el que nos separamos de nuestros propios valores, ideales y convicción para adaptarnos a lo que la relación nos demande.

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Con lo anterior, puedo resumir, que el individuo tiene la capacidad de darle el poder a otros de dominar lo que siente, piensa y hace. Lo que en psicología definimos la congruencia entre razón-emoción-conducta. Esto es lo que puede marcar que una relación sea tóxica, no se trata del otro, se trata de uno mismo. Lo lamentable del caso, es que inconscientemente la persona no es consciente de lo tóxica que puede ser esa relación, aunque su contexto lo perciba y retroalimente, se vuelve una relación enferma y de codependencia.  Si bien es cierto, lo más saludable es un proceso terapéutico, mientras la persona no sea sensato del desequilibrio emocional que dicha relación le genera y lo acepte, es complicado comenzar desde la resistencia, ya que alarga el proceso y el costo emocional del más débil se agravia.

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“En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que queremos ser”

William Shakespeare

Colaboración de: Psic. Estrella Trejo Canto, 

Céd. Prof. 7347606

Citas: 9992417503 o psicologa.estrella.trejo@gmail.com

LA MOTIVACIÓN EN EL AULA

La motivación es aquella fuerza que nos impulsa a movernos, es decir, a actuar, a hacer algo. En el aula la motivación es muy importante para el proceso de aprendizaje de los estudiantes.

Cuando un alumno quiere aprender algo, lo logra con mayor facilidad que cuando no quiere o permanece indiferente. En el aprendizaje, la motivación depende inicialmente de las necesidades y los impulsos del individuo, ya que estos elementos originan la voluntad de aprender en general y concentran la misma.

 

Cuando una persona desea aprender algo, las otras actividades no atraen sus esfuerzos. Se produce un cambio, un aumento de expectativa y luego de tensión, y ambos casos constituyen una disposición para aprender ese algo. Esto determina una movilización de energía, la cual se ha consumido cuando el aprendizaje ha sido llevado a cabo. Si el esfuerzo tiene éxito, la tensión también se alivia, podemos decir que “la motivación se define usualmente como algo que energiza y dirige la conducta”.

La motivación es influida por factores internos como la personalidad del estudiante, y factores externos como el estilo de profesor que guía las estrategias utilizadas para el proceso de aprendizaje; adicional a esto influye el hogar, te preguntarás cómo puede influir el hogar en el aula, esto es muy importante, ya que juega un doble papel en el proceso de aprendizaje, la escuela y el hogar son las influencias máximas del estudiante. En el hogar es importante mantener interés y comunicación acerca del desempeño académico, el desarrollo psicosocial que rodea el mismo, así como el reforzamiento de los aprendizajes, esto genera en el estudiante una mejor disposición hacia el proceso educativo, dentro y fuera del aula. La escuela y la familia deben guiar a los estudiantes de manera conjunta, de tal forma que puedan mantener la motivación hacia el aprendizaje, de esta forma crear un hábito por adquirir nuevos conocimientos.

De igual forma las estrategias utilizadas en el aula deben ser innovadoras y procurar un papel activo del estudiante para involucrarlo en su proceso de aprendizaje.

Un alumno motivado para aprender sin duda llevará un proceso de aprendizaje más armónico y placentero. Desde el aula se puede influir en esta motivación y vinculados con el hogar serán el mejor respaldo.

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 MPAD KAREN PATRICIA ANCONA REYES

kren_21_11@hotmail.com