La responsabilidad del aprendizaje en niños y adolescentes

Durante muchos años se han tenido grandes polémicas acerca de cómo los seres humanos adquirimos un aprendizaje nuevo o anexamos mayor contenido a un aprendizaje ya establecido. Ejemplo: cuando un niño aprende a sumar y a restar, progresivamente anexa a su contenido temático otras operaciones más complejas como multiplicación, división, raíz cuadrada, etcétera. El niño comienza identificando los componentes de las matemáticas como contenido de materias entre otros. No obstante, comúnmente nos preguntamos ¿de quién depende la eficiencia y eficacia de este contenido?

Para ello me voy a permitir clasificar a 2 elementos principales de un proceso cognoscitivo:

 

Facilitador de conocimiento

Sujeto de conocimiento

Mayormente lo podemos conductualizar en un docente, maestro, mentor, padre, etcétera.

El principal objetivo de este elemento es brindar al sujeto de conocimiento el objeto de conocimiento, las herramientas, los mecanismos, entre otros. Para que dicho sujeto logre la captación de la información.

Es la persona que adaptará un nuevo conocimiento a su campo mental o bien incluirá un nuevo contenido de información.

El principal objetivo es la captación de nueva información y aplicar este conocimiento en su día a día; lo que Ausubel (1963) definió como aprendizaje significativo.


Con lo descrito anteriormente, podemos incluir un aspecto importante en el desarrollo del aprendizaje, los cuales identificaremos como estilos de aprendizaje propuestos en el Modelo de Bandler y Grinder (1983) de las preferencias VAK (visual, auditivo y kinestésico), provenientes de las teorías de la programación neurolingüística.

Este modelo, a mi particular visión, (se)despliega en ambos elementos para la generación del aprendizaje, desarrollar y potenciar aspectos que favorezcan en facilitar y el sujeto de conocimiento la adquisición de la información, es decir, ambos poseen responsabilidad para el desarrollo de conocimiento:

Facilitador:

Se requiere tener las estrategias necesarias para que en dicha dinámica o estrategia de enseñanza se cubran equitativamente los 3 estilos de aprendizaje, es decir, no discriminar ningún plano.  He aquí la importancia de que las personas que elijan las especialidades que correspondan a la docencia tengan el amor, pasión y vocación por estas áreas, debido que de ellos se espera que tengan la completa intención y disposición al desarrollo, no solo de sus propias habilidades, si no que a su vez tengan la entrega necesaria para desarrollar ese mismo potencial en otros.

Sujeto:

Si bien es cierto que muchas de estas habilidades son natas, es importante potencializarlas o bien desarrollarlas para que se manifiesten como lo que son, habilidades que faciliten el óptimo desempeño de las personas, desde sus capacidades intelectuales, motrices y psicológicas. Dicho lo anterior, cabe mencionar que el ser humano desde el vientre materno esta en estrecha interacción con su entorno, lo que lo hace un ser creador que tiene capacidades para generar diversidad de aspectos en su vida.

Algo muy importante que no debemos olvidar, es que el contexto familiar juega un papel muy importante en la educación. En los últimos años, muchos padres de familia, delegan la responsabilidad de la educación a las escuelas o lo que es peor a los medios de comunicación y más ahora, a la tecnología. No obstante es importante recalcar la función que cumple el contexto familiar en esta importante habilidad. Desde que somos pequeños interactuamos con adultos o estamos al cuidado de nuestros hermanos que en muchas ocasiones no poseen las habilidades necesarias para enseñarnos, o lo que se aprende se hace de forma poco correcta o adecuada, todo esto trae consigo repercusiones importantes en el desarrollo cognoscitivo del individuo que se ve reflejado en su vida escolar, y fuera de tomarle frente a estas secuelas, se es más fácil juzgar o buscar culpables a factores externos que ocuparse en tomar acciones necesarias para resarcir el daño.

Como profesionista, les exhorto a tomar medidas de prevención y de acción para la atención oportuna de los niños, debido a que si se piensa que con los años va a madurar o será sustituida, lo único que se crea es una adaptación o transformación gradual de hábitos poco favorables para la vida adolescente-adulta de la persona.

Colaboración, Psic. Estrella Trejo Canto

psicologa.estrella.trejo@gmail.com

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Maestros... ¿con miedo?

Como maestro, ¿Alguna vez has sentido miedo en el aula? Esto es normal y muchas veces no sabemos cómo afrontarlo, por eso en Zendi te compartimos algunos temores comunes junto con algunos consejos para aplicarlos dentro y fuera del ámbito profesional educativo.

 

El miedo es una de las emociones más básicas del ser humano y, como tal, tiene la función de prepararnos para la acción. En concreto, es la reacción de nuestro organismo ante situaciones que interpreta como amenazantes o peligrosas para nuestra vida o nuestra integridad.

Maestros, tener miedo no es malo.

Miedos comunes

Los miedos comunes de los profesores, especialmente de aquellos con poca experiencia, pueden agruparse en tres grandes categorías.

 En la primera categoría vamos a revisar cuáles son los miedos más habituales de los profesores; es decir las que indican situaciones demandantes a las que tenemos que dar respuesta, así como aquellos miedos que son injustificados o irracionales, los que pueden llevarnos a un estado de activación y tensión tan innecesario como inútil.

La segunda categoría de los miedos, son los no relacionados a su trabajo; que incluye el miedo a no ser bien valorado por los alumnos, padres o compañeros, a que los alumnos le evalúen negativamente en la encuesta al profesorado a que peligre su puesto de trabajo o su carrera docente, miedo a parecer incompetente ante compañeros y superiores. Es importante destacar el miedo a parecer incompetente, ya que este miedo, uno de los más frecuentes, suele llevar al profesor a no compartir o comunicar sus problemas y dificultades con compañeros y superiores, lo que aumenta la sensación de agobio, incompetencia y soledad.

En la tercera categoría, los miedos relacionados con el comportamiento de los involucrados con su actividad profesional; encontraríamos el miedo a que los alumnos muestren conductas disruptivas o problemas de comportamiento en clase, miedo a no poder mantener una dinámica adecuada en clase: conseguir atención, buen comportamiento, etcétera. También miedo a tener algún problema con alumnos, padres o compañeros que suponga sanción o reprobación, miedo a no conseguir el respeto de alumnos, padres, compañeros y superiores o miedo a no estar integrado en el grupo de compañeros o en el equipo de trabajo.

A todo esto, podemos relacionar el miedo con:       

  • La calidad de su trabajo.
  • La evaluación de su competencia y su trabajo.
  • Los “usuarios” de su trabajo (alumnos, padres).
  • Las reformas educativas.
  • Al manejo de herramientas tecnológicas (hardware y software).
  • Etc.

Es interesante tener en cuenta que la mayoría de los miedos pueden estar presentes tanto en profesores universitarios, como en los niveles educativos (primaria, secundaria, bachillerato, formación profesional); no obstante, hay pocos miedos cuya presencia depende exclusivamente del nivel educativo que se imparte.

Lo anterior, lo hemos llamado miedos relacionados con la calidad del trabajo, miedo a que los estudiantes pregunten algo que el maestro no sepa contestar, que los alumnos no comprendan la clase, que la clase no esté bien preparada (esto es más común de lo que lo que parece), que los alumnos no aprendan, a no conseguir transmitir lo que se desea, miedo a ser aburrido, a no saber motivar a los alumnos, a no conseguir que trabajen bien, miedo a no saber manejar y así desaprovechar las nuevas tecnologías en clase, miedo a ser injusto al tomar decisiones sobre calificaciones y otras cuestiones relacionadas con el alumnado.

Pero, ¿De dónde vienen estos miedos?

Los miedos racionales son aquellos que tienen un fundamento en datos de la realidad y señalan, por tanto, una situación problemática real o probable. Es decir, el profesor hace bien en estar preocupado, y el miedo le indica que debe emprender una acción para neutralizar el peligro.

Los miedos irracionales no se basan en los datos objetivos de la experiencia del profesor y no tienen ninguna función o utilidad adaptativa. El profesor que tiene miedo o le preocupa no estar dando un contenido actualizado y relevante en su asignatura que reflexiona sobre la preparación de la misma; si realmente está manteniendo contenidos “antiguos” y hoy en día con el acceso a la información en internet los niños y jóvenes suelen debatir mucho más algún tema en específico.

El trabajo sobre los miedos irracionales

Una gran mayoría de los miedos irracionales tienen su origen en el sustento de creencias, ideas, exigencias o pensamientos irracionales. Como dijo Epicteto: “El hombre no se perturba por causa de las cosas, sino por la interpretación que hace de ellas”. Lo anterior, es un ejemplo claro que no siempre debemos sacar conjeturas previo a lo que sucederá, es mejor tener siempre un plan de contingencia para cualquiera de los miedos irracionales.

No saber responder a una pregunta de un alumno puede ser interpretado de forma muy distinta, el profesor no está obligado a saberlo todo y cabe dentro de lo aceptable que haya algo que no sepa, y no pasa nada por buscar la respuesta y dársela al alumno otro día o utilizar herramientas tecnológicas para resolver la duda.

 Pongamos un escenario:

Un alumno pregunta sobre la fecha del descubrimiento de “N” lugar y el docente desconoce la respuesta, ¿Qué opción tomarías?

  1. No lo sé, estamos viendo otro tema.
  2. Déjame investigarlo, no lo sé.
  3. Hagamos una investigación juntos para aprender.

La opción 1 es la incorrecta, el alumno se frustraría y se quedaría con una mala imagen del docente, mientras que la 2 y 3 son más concretas e inclusive al no tener un “NO” al inicio de la oración evita que el receptor de la información tome una postura defensiva. La opción 3 es la que recomendamos, porque asume que no lo sabemos e invita a desarrollar el proceso de la investigación e incluso fomenta el trabajo en equipo al realizar investigaciones de diversas fuentes.

En Zendi entendemos a los docentes comprendiendo y valorando su esfuerzo al tener uno de los oficios más importante dentro del ser humano, nos queda claro que los temores son parte de nosotros pero no debemos dejar que nos controlen, si bien hoy en día la educación ha cambiado por diversos factores, es importante tener en cuenta que como maestros debemos ser conscientes que siempre dejamos huella en nuestros alumnos independientemente del nivel educativo en el que se encuentre.

Al final del día, ¿Cómo quieres ser recordado(a)?, como el docente inseguro, apático, distante, entre otros adjetivos calificativos que los alumnos pensarían de ti o peor aún, que seas olvidado. Cuando un profesional de la educación logra vencer sus miedos y consigue que sus alumnos continuen su proceso de aprendizaje, fomentando y despertando el interés en adquirir conocimientos, es en ese momento que el docente ha logrado un gran crecimiento profesional. Para conocer más acerca de Zendi ingresa a: http://zendiapp.com/