Maestros... ¿con miedo?

Como maestro, ¿Alguna vez has sentido miedo en el aula? Esto es normal y muchas veces no sabemos cómo afrontarlo, por eso en Zendi te compartimos algunos temores comunes junto con algunos consejos para aplicarlos dentro y fuera del ámbito profesional educativo.

 

El miedo es una de las emociones más básicas del ser humano y, como tal, tiene la función de prepararnos para la acción. En concreto, es la reacción de nuestro organismo ante situaciones que interpreta como amenazantes o peligrosas para nuestra vida o nuestra integridad.

Maestros, tener miedo no es malo.

Miedos comunes

Los miedos comunes de los profesores, especialmente de aquellos con poca experiencia, pueden agruparse en tres grandes categorías.

 En la primera categoría vamos a revisar cuáles son los miedos más habituales de los profesores; es decir las que indican situaciones demandantes a las que tenemos que dar respuesta, así como aquellos miedos que son injustificados o irracionales, los que pueden llevarnos a un estado de activación y tensión tan innecesario como inútil.

La segunda categoría de los miedos, son los no relacionados a su trabajo; que incluye el miedo a no ser bien valorado por los alumnos, padres o compañeros, a que los alumnos le evalúen negativamente en la encuesta al profesorado a que peligre su puesto de trabajo o su carrera docente, miedo a parecer incompetente ante compañeros y superiores. Es importante destacar el miedo a parecer incompetente, ya que este miedo, uno de los más frecuentes, suele llevar al profesor a no compartir o comunicar sus problemas y dificultades con compañeros y superiores, lo que aumenta la sensación de agobio, incompetencia y soledad.

En la tercera categoría, los miedos relacionados con el comportamiento de los involucrados con su actividad profesional; encontraríamos el miedo a que los alumnos muestren conductas disruptivas o problemas de comportamiento en clase, miedo a no poder mantener una dinámica adecuada en clase: conseguir atención, buen comportamiento, etcétera. También miedo a tener algún problema con alumnos, padres o compañeros que suponga sanción o reprobación, miedo a no conseguir el respeto de alumnos, padres, compañeros y superiores o miedo a no estar integrado en el grupo de compañeros o en el equipo de trabajo.

A todo esto, podemos relacionar el miedo con:       

  • La calidad de su trabajo.
  • La evaluación de su competencia y su trabajo.
  • Los “usuarios” de su trabajo (alumnos, padres).
  • Las reformas educativas.
  • Al manejo de herramientas tecnológicas (hardware y software).
  • Etc.

Es interesante tener en cuenta que la mayoría de los miedos pueden estar presentes tanto en profesores universitarios, como en los niveles educativos (primaria, secundaria, bachillerato, formación profesional); no obstante, hay pocos miedos cuya presencia depende exclusivamente del nivel educativo que se imparte.

Lo anterior, lo hemos llamado miedos relacionados con la calidad del trabajo, miedo a que los estudiantes pregunten algo que el maestro no sepa contestar, que los alumnos no comprendan la clase, que la clase no esté bien preparada (esto es más común de lo que lo que parece), que los alumnos no aprendan, a no conseguir transmitir lo que se desea, miedo a ser aburrido, a no saber motivar a los alumnos, a no conseguir que trabajen bien, miedo a no saber manejar y así desaprovechar las nuevas tecnologías en clase, miedo a ser injusto al tomar decisiones sobre calificaciones y otras cuestiones relacionadas con el alumnado.

Pero, ¿De dónde vienen estos miedos?

Los miedos racionales son aquellos que tienen un fundamento en datos de la realidad y señalan, por tanto, una situación problemática real o probable. Es decir, el profesor hace bien en estar preocupado, y el miedo le indica que debe emprender una acción para neutralizar el peligro.

Los miedos irracionales no se basan en los datos objetivos de la experiencia del profesor y no tienen ninguna función o utilidad adaptativa. El profesor que tiene miedo o le preocupa no estar dando un contenido actualizado y relevante en su asignatura que reflexiona sobre la preparación de la misma; si realmente está manteniendo contenidos “antiguos” y hoy en día con el acceso a la información en internet los niños y jóvenes suelen debatir mucho más algún tema en específico.

El trabajo sobre los miedos irracionales

Una gran mayoría de los miedos irracionales tienen su origen en el sustento de creencias, ideas, exigencias o pensamientos irracionales. Como dijo Epicteto: “El hombre no se perturba por causa de las cosas, sino por la interpretación que hace de ellas”. Lo anterior, es un ejemplo claro que no siempre debemos sacar conjeturas previo a lo que sucederá, es mejor tener siempre un plan de contingencia para cualquiera de los miedos irracionales.

No saber responder a una pregunta de un alumno puede ser interpretado de forma muy distinta, el profesor no está obligado a saberlo todo y cabe dentro de lo aceptable que haya algo que no sepa, y no pasa nada por buscar la respuesta y dársela al alumno otro día o utilizar herramientas tecnológicas para resolver la duda.

 Pongamos un escenario:

Un alumno pregunta sobre la fecha del descubrimiento de “N” lugar y el docente desconoce la respuesta, ¿Qué opción tomarías?

  1. No lo sé, estamos viendo otro tema.
  2. Déjame investigarlo, no lo sé.
  3. Hagamos una investigación juntos para aprender.

La opción 1 es la incorrecta, el alumno se frustraría y se quedaría con una mala imagen del docente, mientras que la 2 y 3 son más concretas e inclusive al no tener un “NO” al inicio de la oración evita que el receptor de la información tome una postura defensiva. La opción 3 es la que recomendamos, porque asume que no lo sabemos e invita a desarrollar el proceso de la investigación e incluso fomenta el trabajo en equipo al realizar investigaciones de diversas fuentes.

En Zendi entendemos a los docentes comprendiendo y valorando su esfuerzo al tener uno de los oficios más importante dentro del ser humano, nos queda claro que los temores son parte de nosotros pero no debemos dejar que nos controlen, si bien hoy en día la educación ha cambiado por diversos factores, es importante tener en cuenta que como maestros debemos ser conscientes que siempre dejamos huella en nuestros alumnos independientemente del nivel educativo en el que se encuentre.

Al final del día, ¿Cómo quieres ser recordado(a)?, como el docente inseguro, apático, distante, entre otros adjetivos calificativos que los alumnos pensarían de ti o peor aún, que seas olvidado. Cuando un profesional de la educación logra vencer sus miedos y consigue que sus alumnos continuen su proceso de aprendizaje, fomentando y despertando el interés en adquirir conocimientos, es en ese momento que el docente ha logrado un gran crecimiento profesional. Para conocer más acerca de Zendi ingresa a: http://zendiapp.com/

 

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